Él se encontró por primera vez con ella hace unos tres meses en una pequeña ciudad. Pasaron juntos apenas cuatro horas. La acompañó a la estación y esperó junto a ella hasta que tomó el tren.

Diez días más tarde volvio a verla. Volvieron a verse hace dos meses, también hace un mes. Todas las semanas desde que se conocieron, hasta el sábado y el domingo pasado. Hicieron el amor ese mismo día. Luego, a ella le dio fiebre y se enfermo durante toda la semana.

Sintió entonces un inexplicable amor por una chica casi desconocida. Ahora, está junto a la ventana, mira a través del patio hacia la pared del edificio de enfrente y piensa: ¿Debe invitarla otra vez...? ¿Si la invitase ahora, vendría junto a él a ofrecerle toda su vida?. Miraba a través del patio hacia la pared de enfrente y buscaba una respuesta... [..]

Se acordaba una y otra vez de cuando estaba acostada en su cama: no le recordaba a nadie de su vida anterior. No era ni una cualquiera, ni una novia que en el fondo no vale la pena... Se durmió; él se arrodilló a su lado. Su respiración afiebrada se aceleró y se oyó un débil gemido. Apretó su cara contra la de ella y le susurró mientras dormía palabras tranquilizadoras. Al cabo de un rato sintió que su respiración se serenaba y que la cara de ella ascendía instintivamente hacia la suya. Sintió en su boca el suave olor de la fiebre y lo aspiró como si quisiera llenarse de las intimidades de su cuerpo. Y en ese momento se imaginó que ya llevaba muchos años en su casa y que se estaba muriendo. De pronto tuvo la clara sensación de que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.

¿Era amor? Miraba a través del patio la sucia pared y se daba cuenta de que no sabía si se trataba de histeria o de amor. Y le dio pena que en una situación como aquélla, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento más hermoso que había vivido jamás (La había visto dormir, la había oído respirar enferma... Horas antes le había hecho el amor como nunca antes).


Era bastante natural que no supiera qué quería: El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, poorque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero ¿Qué valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? boceto. Pero ni siquiera boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro.

Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.