Yo fui cínica durante mucho tiempo y hasta me llegué a burlar del final feliz. Pero creo que en el fondo todos queremos seguir creyendo en él. No sólo en que existe, sino en que nos puede pasar a nosotros. Y creo firmemente en que todos sabemos que si la película continuara después del abrazo de los protagonistas, en algún momento esa imagen cambiaría y todo cobraría un tinte más realista. Él encontraría a otra mujer, o ella se aburriría de la rutina, porque así son las relaciones en el mundo real. Lo que vemos en la película es felicidad absoluta porque termina ahí, porque la simple razón de que no le damos la chance de que se opaque.
Y, aún así, todos nos alegramos cuando el protagonista llega justo a tiempo al aeropuerto a decirle que la ama. No sabemos bien por qué si tenemos claro que eso en la realidad no existe. Lo que creo yo es que, en el fondo, todos queremos que haya alguien o algo que nos haga volver a creer en él.