Se puede definir la utopía como la descripción de una sociedad ideal situada en una abstracción de tiempo o de espacio. En este sentido, es posible distinguir dos grandes géneros: los que apuntan a la construcción global de una sociedad ideal futura & los que describen una sociedad ideal situada en un espacio delimitado. En las utopías espaciales, el ideal constituye un modelo para valorar las insuficiencias del orden existente; mientras que en las utopías de futuro el ideal se concibe frecuentemente como un fin a conseguir en el curso de la evolución humana. El ser humano es un ser inquieto y curioso que se acerca a lo que le rodea con una actitud abierta y crítica; en este carácter aventurero e inquieto se halla la inclinación a soñar & a imaginar nuevas posibilidades y mundos diferentes; mundos en los que la vida sea más fácil y más gratificante, mundos imaginarios, pero también imaginables y, en cierto modo, posibles. Estas utopías, estos lugares que no existen en ningún lugar más allá de los sueños de quienes los imaginan, serán el colofón a todas las reflexiones que nos han ocupado. Reflexiones que, en definitiva, responden a una necesidad completamente humana de desear mundos mejores, más justos y más felices.